What Changed After the Initial Review
Un repaso por los ajustes que surgieron tras la primera auditoría de rutas y frecuencias en el corredor patagónico.
La revisión inicial del plan de cabotaje federal dejó sobre la mesa más que observaciones de forma. Cuando los equipos de INVAP y la administración aeroportuaria cruzaron los datos de demanda real con la capacidad de pista en los aeropuertos del sur, aparecieron tres puntos que nadie había previsto en la primera versión del cronograma.
El primero tiene que ver con los horarios de despegue en Comodoro Rivadavia. Las ventanas de operación nocturna, pensadas para descongestionar la tarde, chocaban con los turnos de mantenimiento de la torre de control. Se reordenaron las franjas y se ganaron dos frecuencias semanales sin tocar la dotación existente.
El segundo ajuste fue más técnico: los radares meteorológicos instalados en la meseta mostraron un patrón de tormentas de verano que no figuraba en los estudios previos. Eso obligó a rediseñar las rutas de aproximación a El Calafate, con un desvío estándar de 18 millas que ya se probó en simulador y no suma tiempo de vuelo.
El tercer cambio fue de criterio. En lugar de sumar escalas para cubrir más ciudades, se priorizó la conexión directa entre los hubs de Buenos Aires y las cabeceras regionales. La decisión se tomó después de comparar los tiempos de conexión reales con las promesas de los itinerarios anteriores, y el resultado fue una malla más simple, con menos trasbordos y mejor puntualidad.
Lo que sigue ahora es la validación en terreno durante la próxima temporada alta. Si los números de ocupación acompañan, el mismo esquema se replicará en el corredor del norte, donde la demanda estacional tiene otro comportamiento y exige una revisión propia.